Juan Pablo Salinas Teruel (Madrid, 1871 – Roma, 1946) fue un pintor español que se dedicó principalmente a la pintura costumbrista, temas orientales, vistas de interiores de edificios religiosos y escenas de casacones (escenas cortesanas palaciegas ambientadas en salones de los siglos XVII y XVIII). Sus creaciones no fueron ajenas al vino. Esto lo podemos comprobar en “Brindis con el cardenal “, fechado en 1915.

Artista de ascendencia aragonesa, nació en Madrid, ciudad a la que se trasladó su familia desde Zaragoza poco después del nacimiento de su hermano Agustín en 1861. De gran precocidad en el dominio de los pinceles, pronto intentó emular a su hermano mayor, quien, formado en la Academia de San Fernando, se convirtió prácticamente en su único maestro.

Tras el viaje de Agustín a Roma en 1883, becado por la Diputación Provincial de Zaragoza, Juan Pablo no tardó en seguir sus pasos, pues ya se encontraba en dicha ciudad en 1885 para instalarse en la casa-estudio que el primero poseía en vía Margutta. Ese mismo año remitió a la Exposición inaugurada en Zaragoza a primeros de octubre un Paisaje de la campiña romana con el que logró 3.ª Medalla. Mientras, acudía por las noches a las sesiones nocturnas de modelo de la Academia de Chigi, ubicada en su misma calle y, con la ayuda de Agustín, al que siempre estuvo muy unido, se sumergía en el animado mundo de la colonia artística española en dicha ciudad. Frecuentaron preferentemente la cervecería de vía del Gambero, donde también acudían, entre otros, los Benlliure o Sánchez Barbudo, o las reuniones del Círculo Artístico Internacional, abierto en 1887 también en vía Margutta.

Influido por la temática sobre el mundo clásico desarrollada en esa época por su hermano, remitió a la Nacional de 1887 Marco Aurelio y Cleopatra, obra inspirada en la Vida de los doce Césares, de Suetonio. Parte de la crítica destacó la erudición que el joven autor mostraba en su envío, sin duda gracias a la convincente ambientación escénica, así como el acierto al captar el abatido estado de ánimo del protagonista masculino de la tela.

De nuevo bajo la impronta de Agustín, se interesó a continuación por el mundo rural italiano a través de una serie de jóvenes campesinas que, con aire concentrado, desarrollaban sus tareas en amplios espacios de labor, definiendo figuras y paisajes, como en La lechera o El regreso de las vendimiadoras, con evidente delicadeza. Siempre dentro de esta temática, no tardó en sentirse especialmente atraído por la fértil zona de Salerno para mostrar a muchachas transportando cestos o cántaros sobre sus cabezas, casi solemnes en su erguido y pausado caminar mientras reciben alguna mirada masculina de admiración u otros habitantes del pueblo realizan sus propios trabajos. Aquí, junto a títulos como La recolección del maíz o A la puerta del herrero, cabe destacar Un mercado en Amalfi, pieza reproducida por las principales revistas gráficas de la época y donde el animado ambiente popular del primer plano tiene como telón de fondo la elevada fachada románica de la Catedral.

Con unas maneras pictóricas ya diferenciadas netamente de las de su hermano, al resultar Juan Pablo más verista en las situaciones representadas y más sutil en el uso del color, realizó en paralelo una serie de motivos rurales ambientados en la España de finales del xviii o principios del xix, con especial interés por Aragón, tierra natal de sus padres. Al respecto, surgieron piezas como El predicador, En la taberna, La visita del vicario o El primogénito, donde se imponen la sobriedad de la paleta y el uso matizado de la luz, sumiendo a veces las

Su obra puede contemplarse en el Museo de Bellas Artes de Asturias y esta presente en numerosas colecciones particulares, como la Colección Bellver de Sevilla. Su hermano Agustín Salinas Teruel (Zaragoza, 1861 – Roma, 1915) fue también pintor.