Anne Vallayer, de casada Coster (París, 21 de diciembre de 1744 – ídem, 28 de febrero de 1818) fue una pintora francesa. Está considerada como una de las pintoras de naturaleza muerta más importante de la Francia de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Un bodegón con caballas, cristalería, una pieza de pan y limones sobre una mesa con mantel blanco”, fechado en 1787.

Su talento la llevó a ser elegida por unanimidad miembro de la Real Academia de Arte de París. Protegida de la reina María Antonieta, durante la Revolución Francesa no dejó de pintar; sus temáticas poco comprometidas políticamente le permitieron seguir con su arte después de los años convulsos.

Muchos la consideraron la más notable pintora de naturalezas muertas del siglo XVIII francés junto a su compatriota Jean-Baptiste-Siméon Chardin. Anne Vallayer y Chardin se diferencian en muchas cosas: Anne pinta muchos cuadros de flores de gran modernidad, mientras que Chardin no pintaba flores y sí escenas de género y retratos al pastel, trabajos que ella no realizó.1​ La pintura de él es más pastosa y la de ella es de capas más delgadas. La temática de Chardin es más burguesa, de interiores sencillos, mientras que las naturalezas muertas de ella, de vajillas de plata o trofeos militares la acercan más a lo aristocrático. Tiene obras maestras como la pintura “La sopera blanca” (hoy en colección particular de París), cuyo primer dueño fue el Marqués de Marigny, el equivalente al ministro de las Artes de la época, expuesta en el Salón de 1771, que fue muy elogiada por Diderot.