Felix Nussbaum (11 de diciembre de 1904 en Osnabrück – 2 de agosto de 1944 en Auschwitz) fue un pintor judeo-alemán surrealista que ilustró el Holocausto, del que fue víctima. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Still life with boxes”, fechado en 1941.

Felix Nussbaum still life

Felix Nussbaum fue uno de los poquísimos documentadores del Holocausto. Su arte llegó a nosotros, sin embargo él desapareció en Auschwitz, el infierno que describió en sus dibujos. Estudió Bellas Artes y Artes Aplicadas en Hamburgo y Berlín, y en los años 20 y 30, sus exposiciones en Berlín cosecharon importantes éxitos. Con la llegada de los Nazis al poder en Alemania en 1933, fue obligado a marchar al exilio; residió sucesivamente en Francia, Italia y Bélgica, junto a su pareja la polaca Felka Platek, con la que casó en 1937.

Tras la ocupación de Francia por los alemanes en 1940, fue internado por el gobierno francés de Vichy en un campo de concentración, del que consiguió evadirse, para refugiarse junto a su esposa en casa de un amigo pintor en Bruselas. En 1944 la pareja fue descubierta y ambos deportados al campo de exterminio de Auschwitz donde murieron, presumiblemente juntos, el 2 de agosto de 1944. Los cuadros que pinto, tras huir de Saint-Cyprien nos muestran la desesperación que debió de sentir en el campo, esos últimos cuatro años, fueron los más oscuros de su vida, y por ende de su obra, en la que plasmó desgarradoras escenas del campo, y de la vida de miedo y y miseria que soportaron los judíos. Es por todo esto conocido, como “El pintor del holocausto”.

En 1998 fue inaugurado en Osnabrück el Museo Felix-Nussbaum (Felix-Nussbaum-Haus, en el cual pueden disfrutarse la totalidad de sus obras, más de 160 pinturas. Los planos del museo fueron diseñados por el famoso arquitecto Daniel Libeskind.

La pintura de Nussbaum estuvo inicialmente influenciada fuertemente por Vincent Van Gogh y Henri Rousseau y más tarde por Giorgio de Chirico, al que rindió homenaje pintando varias obras de maniquís como los que pintaba Chirico y por Carlo Carrà. No obstante fue el expresionista Karl Hofer el que le serviría de inspiración en su última etapa, sobre todo en el cuidadoso uso del color.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes