Emil Filla (Chropyně, 4 de abril de 1882 – Praga, 7 de octubre de 1953) fue un pintor, escultor, artista gráfico y escritor de arte checo. Su obra estuvo a caballo entre el expresionismo y el cubismo. Y no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Still Life with a Cup and Grapes”, fechado en 1948.

Still Life with a Cup and Grapes (1948), de Emil Filla

Junto con Bohumil Kubišta fundó el grupo artístico Osma en 1907. Entre 1907 y 1914 viajó por Francia, Alemania e Italia. La obra de Filla es una profunda reflexión sobre la guerra –quedó fuertemente marcado por su experiencia en el campo de concentración de Buchenwald–, con una gran influencia de la pintura holandesa del siglo XVII. En sus últimas obras volvió a un cierto naturalismo.

Filla fue miembro del grupo Osma (Los Ocho) en 1907-1908, que tenía puntos en común con los Fauves y también tenía vínculos directos con el grupo expresionista alemán Die Brücke. Entre las obras importantes de Filla de este período se encuentran Reader of Dostoevsky (1907) y Chess Players (1908). En 1909 ingresa en la Unión de Bellas Artes de Mánes. A partir de 1910 pinta principalmente en estilo cubista, fuertemente influenciado por Picasso y Braque, y realiza obras como Salomé (1911) y Bathers (1912). También comenzó a pintar muchas naturalezas muertas en esa época. En 1911 editó varios números de Volné směry, promoviendo el cubismo y publicando reproducciones de obras de Picasso. Después de que tanto los lectores como los líderes de Mánes reaccionaron negativamente, él y otros se retiraron de Mánes y fundaron Skupina výtvarných umělců (el Grupo de Artistas Visuales), que era un grupo de orientación cubista. Alrededor de 1913, él y Otto Gutfreund, produjeron algunas de las primeras esculturas cubistas realizadas en cualquier lugar. Antes de la Primera Guerra Mundial se mudó a París, pero se fue a los Países Bajos cuando estalló la guerra. Regresó a Praga después de la guerra. Durante la década de 1920, desarrolló aún más su versión del Cubismo Sintético y se reincorporó a Mánes. Como muchos modernistas checos, fue activo tanto en el diseño como en la pintura; en 1925 diseñó pinturas sobre vidrio para el Pabellón de Checoslovaquia en la Exposición Internacional de Artes Industriales y Decorativas Modernas en París. A finales de los años 20 y principios de los 30, la influencia surrealista también comenzó a manifestarse en su pintura y escultura, y participó en Poesie 1932, una exposición internacional en Praga que introdujo el surrealismo en el público checo. Sin embargo, no se convirtió en un surrealista.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes