Liubov Serguéievna Popova (en ruso: Любо́вь Серге́евна Попо́ва)?, nacida en Ivánovskoie, no lejos de Moscú (6 de mayo de 1889 – 25 de mayo de 1924), fue una pintora rusa asociada a las vanguardias de la época revolucionaria (constructivismo soviético, suprematismo y cubofuturismo). Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Retrato de un filósofo”, fechado en 1915.

Retrato de un filósofo (1915), de Lyubov Popova

Liubov Popova, la «artista-constructora» como la llamaban sus contemporáneos, fue una de las principales defensoras del arte abstracto en Rusia y una de las figuras más destacadas de la vanguardia de ese país durante los primeros años del siglo XX. Estudió con el pintor impresionista Stanislav Zhukovski y en la escuela de Konstantin Yuon e Ivan Dudin. Entre 1909 y 1916, viajó por Italia, Francia y visitó Samarkanda. En París estudió con los cubistas Jean Metzinger y Henri Le Fauconnier en La Palette, y en 1913 estuvo en el estudio de Tatlin en Moscú. Durante su viaje a Italia en 1914, conoció el futurismo y su obra comenzó a reflejar su influencia, en combinación con ciertos aspectos tomados del cubismo. De regreso a Rusia, participó en la exposición Sota de Diamantes y en 1915 en las muestras futuristas Tranvía V y 0.10. La última exposición futurista de pintura, celebradas ambas en Petrogrado (hoy San Petersburgo) y en las que expuso su obra junto a Kazimir Malévich y Vladimir Tatlin, entre otros.

En 1916, bajo la influencia del suprematismo de Malévich, comenzó una serie de pinturas no-objetivas, que denominó Arquitecturas pictóricas, en las que inició sus investigaciones acerca de las posibilidades de un vocabulario abstracto. Tras la Revolución tomó parte activa en numerosas actividades políticas y ejerció como profesora de arte en diversas instituciones. En 1918 se unió a la Federación de Izquierdas del sindicato de artistas de Moscú, y en 1920 se hizo miembro del Instituto de la Cultura Artística (Injuk), dirigido en aquel momento por Wassily Kandinsky. A finales de 1921 renunció, junto a otros veinticinco artistas del Injuk, a la pintura de caballete y promulgó la necesidad de que los artistas se dedicasen a crear arte utilitario. Consecuentemente, desde 1922 se dedicó al diseño textil y gráfico y a la escenografía teatral. Su prematura muerte truncó su intensa y creativa carrera de artista.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes