George Henry Durrie nació el 6 de junio de 1820 en New Haven, Connecticut; su hermano también fue pintor. Entre los años 1839 y 1842 estudió intermitentemente con el artista local Nathaniel Jocelyn. Trabajó como profesor particular, pintor de firma y retratista en Connecticut y Nueva Jersey. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos apreciar en Otoño en Nueva Inglaterra, la elaboración de la sidra, obra fechada en 1863.

En 1839 comenzó un libro de memorias, importante fuente de información sobre los inicios de su carrera. En 1843 se volvió a establecer permanentemente en New Haven, si bien continuó viajando como pintor itinerante durante varios años. En 1845 expuso Grupo de trineo (no localizado), en la National Academy of Design, primero de los paisajes de invierno y escenas de género que le dieron cierta fama. «Los paisajes de Durrie representaban Nueva Inglaterra», escribió James T. Flexner, «que en tanto que […] adalid de la Unión durante la guerra estaba adquiriendo un áurea legendaria como “la cuna de las virtudes norteamericanas”».

En 1848 envió los primeros cuadros a la American Art-Union, donde expuso anualmente hasta la disolución de esta sociedad en 1852. En 1853 dos de sus cuadros de paisajes de New Haven fueron copiados en litografías por Sarony & Co., y reproducidos en postales. En 1857 abrió un estudio en la ciudad de Nueva York durante un año. En 1861 dos de sus cuadros fueron publicados como litografías por Currier & Ives, primera de las varias reproducciones firmadas. A la empresa Currier & Ives le llovió tal demanda de obras de Durrie que decidió reproducir diez cuadros suyos, entre ellos Otoño en Nueva Inglaterra, la elaboración de la sidra, como litografías entre 1861 y 1867. En último término de Otoño en Nueva Inglaterra, la elaboración de la sidra se ve West Rock, uno de los peñascos que flanquean New Haven y que se solían incluir en los álbumes de paisajes pintorescos.

“La obra titulada Otoño en Nueva Inglaterra, la elaboración de la sidra es la más pequeña de las dos versiones sobre este tema que Durrie terminó poco antes de su muerte, acaecida en 1863, y que un periódico local de New Haven aclamó como «la composición que coronaba su carrera». Aunque Durrie tiene más fama por sus paisajes invernales, desde mediados de la década de 1850 pintó escenas de recolección. Estas imágenes están repletas de detalles de la vida campesina -con montones de heno y de manzanas apilados en perfecto orden, dócil ganado y las típicas tabernas de chilla del valle del río Connecticut- y evocan una visión ideal de la vida rural en los primeros años de la guerra civil”, estima Elizabeth Garrity Ellis.

Para Elizabeth Garrity Ellis, “Durrie, que era en gran medida autodidacta, se formó como paisajista siguiendo las pautas del estilo de Claudio de Lorena y el naturalismo selectivo de la Escuela del río Hudson. Respetando las observaciones de Asher B. Durand en sus «Letters on Landscape Painting» que se publicaron en The Crayon en 1855 y 1856, Durrie hizo estudios a lápiz del natural y luego organizó sus composiciones en torno a un solo árbol pintoresco. En el catálogo de una subasta de apuntes y cuadros suyos que se celebró en 1862, escribió: «Muchos de ellos están hechos directamente del natural. Prácticamente todos están pintados a partir de estudios que hice en Connecticut y otros estados de Nueva Inglaterra». Sin embargo, sus orígenes como pintor de carruajes y rótulos se ponen de manifiesto en el tratamiento plano de la materia, en las zonas arbitrarias de colores puros y en las figuras como de juguete que pueblan el paisaje”.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes