Vicente Cutanda Toraya (Madrid, 1850-Toledo, 1925) fue un pintor español. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “El pulso de los ferrones”, fechado en 1921.

Hijo del célebre botánico Vicente Cutanda y Jarauta, vivió en el País Vasco y su obra es muy representativa del realismo social del siglo XIX. Muchas de sus pinturas representan escenas de la vida en los Altos Hornos de Vizcaya. Influido por la escuela del pintor madrileño Eduardo Rosales, se distinguió también en los temas históricos. Cultivó la técnica del dibujo a la mina de lápiz, el grabado, la acuarela y, principalmente, la pintura al óleo.

A pesar de ser hijo único su infancia no fue fácil. Comenzó los estudios de arquitectura que abandonaría para cursar un curso especial de pintura en Madrid. Su primer trabajo fue Un mercado de Ávila con el que participó en la exposición de la Casa Bosh. Conoció a grandes pintores como Joaquín Sorolla y Mariano Fortuny. En 1884 ganó la plaza de profesor de dibujo en la Sociedad Cooperativa de Obreros de Toledo, ciudad de la que se enamoró por su belleza artística, como por la amistades con otros artistas que allí realizó. Con una posición estable se casó con su novia de la infancia, la navarra Luisa Salazar.

Su cuadro más famoso, Una huelga de obreros en Vizcaya, fue galardonado con el primer premio de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892 y fue adquirido por el Museo del Prado que lo tuvo depositado en el ministerio de Marina. Tras la guerra civil y con el nuevo régimen franquista el cuadro se consideró inadecuado por tema y fue descolgado; se guardó enrollado y perdió su singular marco, tallado y patinado imitando vigas de acero con sus remaches. Tras darse por perdido durante décadas, en 2001 fue hallado en malas condiciones y en fecha posterior ha sido restaurado, rehaciéndose el marco según fotografías antiguas.