Manuel Alfredo Sosabravo (Sagua la Grande, 25 de octubre de 1930) es un pintor, dibujante, grabador, ceramista, considerado como uno de los artistas cubanos más importantes de las artes visuales y el diseño. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “El bebedor descalzo”, fechado en 1966.

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Su constante afán de perfeccionamiento y el riguroso trabajo desarrollado se ha convertido en uno de lo más originales artífices de las expresiones bidimensionales de la plástica cubana. En 1941 se radica en La Habana junto a su padre, a quien ayuda en su trabajo. Asiste con irregularidad a la escuela, que finalmente debe abandonar. En sus años de adolescencia desempeña los oficios más variados: ayudante de farmacia, trabajador de una floristería, mozo de limpieza, mensajero, cobrador de recibos y aprendiz de barnizador de una carpintería. Sosabravo ha incursionado en múltiples manifestaciones de las artes visuales, entre ellas la pintura , el grabado, el dibujo y la Cerámica. Entre 1955-1957 estudió en la Escuela Elemental de Artes Plásticas Aplicadas Anexa a la Academia de Artes Plásticas San Alejandro, en La Habana, Cuba. En 1959 expone junto a Acosta León en la Galería Arte y Cinema La Rampa, La Habana. Es incluido en el Salón anual 1959, Palacio de Bellas Artes, La Habana.

Entre 1960 y 1965, se dedicó a pintar y hacer xilografías, y recibe sucesivos premios en esta última manifestación. Lo nombran miembro de la Asociación de Grabadores de Cuba e imparte varios cursos de dibujo y grabado en la Escuela Nacional de Instructores de Arte. En 1965 ingresó al Taller Experimental de Gráfica de La Habana y se inició en la cerámica en el Taller Cubartesanía de Cubanacán, donde además de operario empezó a familiarizarse con el barro y realizó algunas piezas. Dos veces obtuvo mención, con litografías, en la Exposición de La Habana de 1966 y 1968.

Realizó la primera exposición personal de importancia en 1967 con óleo-collages y cerámica en galería Habana. En 1973 emplaza en el entresuelo del Hotel Habana Libre un mural compuesto por 555 piezas de cerámica comenzadas desde 1971, titulado por el pueblo Carro de la Revolución, antecedente de las obras ambientales desarrolladas a partir de los años ochenta. En 1975 comienza la serie Aparatos y en el siguiente año recibe diploma de honor con el No.3 en la V Bienal Internacional de Cerámica de Arte en Vallauris, Francia, y la medalla de oro en el XXXIV Concurso Internacional de Cerámica Contemporánea de Arte de Faenza, Italia, con Aparato No.5. Con otras piezas de esta serie continúa recibiendo premios en ediciones de la Cuadrienal de Artes Aplicadas de Erfurt, Alemania.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes