Jean-Louis Forain (Reims, 23 de octubre de 1852 – † 11 de julio de 1931) fue un pintor e ilustrador francés en la órbita de Toulouse-Lautrec, a quien en realidad precedió como observador de la vida moderna. Es considerado el benjamín (miembro más joven) del grupo impresionista. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “El bar del Folies-Bergère”, fechado en 1878.

El bar del Folies-Bergère (1878), de Jean-Louis Forain

Benjamín del grupo impresionista, Forain es también famoso por los dibujos satíricos que hizo para la prensa a lo largo de casi cincuenta años. Nacido en Reims en 1852, en el seno de una modesta familia de artesanos, llega a París a los once años de edad y en esa ciudad permanecerá hasta su fallecimiento en 1931. Artista esencialmente autodidacta, en el Louvre atrae la atención del escultor Carpeaux, quien durante algún tiempo le tomará por discípulo. Más tarde pasa una breve temporada en la École des Beaux-Arts, en el taller del pintor Gérôme, antes de entrar a trabajar con el caricaturista André Gill.

Rechazado en el Salon en 1874, participa en las tertulias del Café Guerbois y luego en la Nouvelle-Athènes. Bajo una fuerte influencia de Manet y Degas, aborda entonces el mundo de las carreras de caballos, el teatro, la ópera, los cafés y las casas de trato. Entre 1879 y 1886 participa en cuatro exposiciones impresionistas, invitado por Degas. Asimismo, se aceptan obras suyas en los Salons de 1884 y 1885 -El buffet, El viudo, en la actualidad en el Musée d’Orsay-, mientras que en 1886 sus cuadros se exponen junto a los de los impresionistas en la Galerie Durand-Ruel de Nueva York. Su primera exposición individual tendrá lugar en 1890, en la Galerie Boussod et Valadon, dirigida por Théo van Gogh. Su imaginación satírica provoca admiración y, a partir de 1888, publica habitualmente su comedia de costumbres para lanzarse, en la década de 1890, a una mordaz sátira política. En 1891 se casa con una artista, de nombre Jeanne, en compañía de la cual hará muchos viajes, dos de ellos a Madrid, en 1894 y 1900, con motivo de la exposición de Goya, artista por el que siente veneración.

A partir de 1900, dos nuevos temas, los tribunales y las escenas religiosas, vienen a enriquecer su paleta en la que dominan los claroscuros. Su factura elíptica e incisiva es cada vez más moralizante. En 1913 tiene lugar en el Musée des Arts Décoratifs de París una importantísima exposición individual en la que cuelga trescientas noventa obras. Durante la guerra de 1914-1918, se alista en la sección de camuflaje y sus dibujos de prensa exaltan el patriotismo de sus contemporáneos. En 1917, en la Exposición de Arte Francés de Barcelona, se incluyen setenta y cinco obras suyas. Colmado de honores, pinta incansablemente el mundo parisino de la posguerra.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes