Existen muchos mitos, y sobre todo, muy malos consejos regados por internet en cuanto a cómo enfriar propiamente el vino. Cuentan los expertos en hostelería que un truco básico es “sacar el vino blanco de la nevera 20 minutos antes de servirlo, y el vino tinto meterlo en la nevera 20 minutos antes de abrirlo”. Para atemperar el vino, la mejor opción es introducir la botella en un recipiente con agua y hielo durante unos minutos: no solo es lo que menos daña el vino, sino que además es la forma más rápida de enfriarlo.

Mandamientos para no arruinar un vino

A) No meterlo al congelador, menos verterlo en una bolsa de plástico
B) No introducirle tubos de enfriamiento, los cambios drásticos de temperatura arruinan su sabor
C) Después de comprarlo, nunca ponerlo en la cajuela
D) Antes de enfriarlo, dejarlo reposar un poco después del traslado de la tienda a la casa
E) Jamás (de los jamases) agregarle hielo a la copa

Aquí tienes un listado genérico de cuanto tiempo debes enfriar un vino para que llegue a su punto óptimo cuando esté en la mesa. En cualquier caso, hay que evitar la tentación de meter el vino en el congelador para que se enfríe rápidamente (o todo lo contrario, acercarlo a un radiador para que se atempere): los cambios bruscos de temperatura pueden estropear el delicado producto que es el vino. ¡Disfrútalo!