Leonardo Alenza y Nieto fue un pintor romántico español, especialmente trascendente para entender el Arte madrileño del siglo XIX. Fue autor de obras costumbristas de pequeño formato, así como de retratos llenos de vida y profundidad psicológica. Su obra, como la de tantos otros referentes artísticos, no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en Borracho, una virtuosa pintura fechada hacia 1835.

Su visión implica una crítica de la sociedad, presentando aspectos generalmente conflictivos de la vida. Su estilo costumbrista es sobrio y amargo, rasgo característico de la Escuela madrileña. En su obra ofrece la renovación de la más castizas tradiciones de Madrid. Buena parte de los especialistas consideran a Alenza el creador del costumbrismo madrileño, a pesar de su formación neoclásica.

Sus óleos se caracterizan por la factura suelta a base de manchas, la maestría en el manejo de la luz y el dominio del color. Alenza, diferenciándose de otros pintores académicos, no dibuja las escenas sino que las mancha con color. Se trataba de un “gran dibujante, dotado de una asombrosa facilidad en la ejecución, era capaz de improvisar y esbozar con pocos trazos cualquier escena que a su paso por la calle le sorprendiera o atrajera su atención. Gracias a ello, colaboró como dibujante en el Semanario Pintoresco ­entre 1838 y 1848, en Los españoles pintados por sí mismos y en otras publicaciones de la época”, según describe María Teresa Martín Bourgon. Alenza comenzó a colaborar con el Semanario Pintoresco Español para pasar a ilustrar nuevas ediciones de la novela picaresca Gil Blas y de las obras completas de Quevedo.

En relación a esta obra, según texto extractado de La Belleza Cautiva. Pequeños tesoros del Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, Obra Social la Caixa, 2014, p. 196, “célebre por sus escenas de género inspiradas en las obras de Teniers y de Wouwerman que pudo ver en el Museo del Prado, Alenza está considerado como el gran narrador de las costumbres de las clases más pobres y marginadas de la sociedad de Madrid, que retrata con un sentido crítico cercano a Goya. A pesar de su reducido tamaño, esta obra ejemplifica magníficamente ese tipo de pintura dentro de la producción del artista, además de mostrar su característica pincelada rápida y desenvuelta y su gusto por la iluminación escenográfica. Representa a un hombre en estado de embriaguez a la puerta de una taberna. El borracho, que parece estar cantando, lleva su capa a rastras, el sombrero en la mano, la camisa y los calzones desabrochados, las medias caídas y ha perdido uno de sus zapatos”.

Leonardo Alenza puede ser considerado el prototipo del pintor maldito que pasó en vida toda clase de privaciones. Como Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Rosales o Alfonso XII murió de tuberculosis en 1945, con apenas 37 años. Las circunstancias extremas de pobreza, soledad e independencia en las que pasó los años de su corta vida le hacen encarnar como ningún otro pintor español el arquetipo literario de artista romántico. Si te ha gustado esta obra, y del mismo modo te gusta el vino, te recordamos que en la tienda online de Licores Reyes puedes encontrar una amplia variedad de estos caldos. Te esperamos: http://tiendalicoresreyes.es

Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes