Ignacio Arias fue un pintor barroco español de quien únicamente se conservan dos bodegones firmados. Los únicos datos documentales se refieren a los testamentos de su esposa, María Igualada, dictado en 1690, y el de su hija Margarita, cinco años posterior. En el primero, María Igualada, vecina de Madrid, dice ser viuda de Ignacio Arias, profesor del Arte de la Pintura, y que todos sus bienes, consistentes en algunas pinturas y menaje de casa, son de muy corta consideración y valor. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Bodegón con recipientes de cocina y espárragos”, fechado hacia 1652.

Bodegón con recipientes de cocina y espárragos

Las pinturas conocidas, sendos bodegones de cocina, se sitúan en la tradición naturalista. El más complejo de ellos, Bodegón con recipientes de cocina y espárragos, ingresado en 2006 en el Museo Nacional del Prado, es una obra muy representativa de la pintura de bodegón que se hacía en Madrid a mediados del siglo XVII, y en tal sentido puede ser tenido por una obra importante dentro del género. Conservando la disposición escalonada de Juan van der Hamen, Arias introduce una gran variedad de objetos (trozos de carne sangrienta al modo de Alejandro de Loarte, unos manojos de espárragos, un par de piezas de cristal y otras dos de cerámica basta, junto a varios cacharos de bronce en desordenada disposición), a fin de mostrar su habilidad para reproducir las diferentes texturas de un modo muy semejante al de Mateo Cerezo.

Según texto extractado de Luna, J. J.: El bodegón español en el Prado. De Van der Hamen a Goya, Museo Nacional del Prado, 2008, p. 96, “este bodegón, debido tanto a las características de su composición como a los elementos escogidos para figurar en ella, supone un excelente ejemplo de la peculiar evolución del género en el ámbito de la corte madrileña en las décadas centrales del siglo XVII. Resulta curioso observar como aparecen concomitancias con las obras seguras de Mateo Cerezo (1637-1666) y con las atribuidas a su círculo próximo, al igual que se advierten similitudes con obras de otros autores del momento y del inmediato pasado. De las naturalezas muertas de Van der Hamen, esta obra conserva la disposición en los escalones, mostrándose todos los motivos sobre típicos sillares monumentales que producen una sensación de bien coordinada estabilidad. No obstante es menester señalar que se ha perdido la distinción que reina en las obras de Van der Hamen puesto que la colocación no tan ordenada de los componentes y los propios objetos de diferentes materiales, que van desde el refinamiento de la plata y el cristal hasta el cobre, el estaño, el bronce y el barro, más apropiados, por su sentido utilitario, aspereza o bastedad, para las cocinas que para los salones, dan a la obra una consideración de pintura popular, nada aristocratizante al estilo de las de aquél. Es probable que de los bodegones de Alejandro Loarte (ca.1590-1626) proceda el gusto por la carne sangrante, así como de los de Mateo Cerezo”.

Siguiendo este mismo documento, “en general existe un gusto por lo cotidiano, resaltando los valores del ámbito doméstico con motivos extraídos del mundo de la alimentación y del de los utensilios que permiten prepararla para el consumo: animales despellejados y preparados para ser incluidos en guisos; magníficos manojos de espárragos con similar destino; así como copas, jarras, un almirez, calderos, etc. Todos ellos ayudan a describir los aspectos de la vida diaria y son un precioso documento para conocer el alcance de éstos, en la existencia humana concreta del día a día. Tan evidente variedad de elementos permite al artista demostrar su facilidad para diferenciar y expresar verosímilmente con el pincel calidades y texturas. A toda esta serie de peculiaridades que destacan este bodegón por encima de otros, se une el afinado empleo de la luz, sin prosopopeya, y la amplitud del cromatismo, dentro de un equilibrio de cuya coordinación resulta una bien ajustada armonía tonal carente de estridencias. Con todo, aparenta algo arcaizante estimando la relativa rigidez y la organización calculada de los elementos, aun cuando se aprecie una fuerte intensidad interpretativa dentro de la tradición naturalista”.

Si te ha gustado la obra, visita la tienda online de Licores Reyes y encuentra las mejores propuestas del mundo del vino hoy mismo: https://www.licoresreyes.es/shop

Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes