Felipe Checa fue un pintor y escritor (ocasional) español, conocido sobre todo por el acendrado virtuosismo compositivo y cromático de sus bodegones, cuadros de flores, paisajes o escenas costumbristas, en las que a menudo retrata sin crudeza ciertos hábitos poco edificantes de una parte del clero de finales del siglo XIX. La mayoría de sus obras se conservan en la actualidad en el Museo Provincial de Bellas Artes (MUBA), cuantificables en más de un centenar, de la capital pacense. Sobresalen en este sentido Monje leyendo (1880), Aprovechar la ocasión (1896), o Uvas y cobre (1897). Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Bodegón”, fechado en 1895.

Felipe Checa

Formado con José Caballero Villarroel y José Gutiérrez de la Vega (hijo) en el Instituto de Segunda Enseñanza de Badajoz; con posterioridad, estudio en la Real Academia de San Fernando (Madrid), bajo la tutela de Pablo Gonzalvo y Joaquín Espalter. En 1864 comenzó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, siendo discípulo del aragonés Pablo Gonzalvo. Completó su formación con copias de los grandes maestros en el Museo del Prado y, a partir de 1867, obtuvo una pensión de la Diputación Provincial de Badajoz para continuar sus estudios en Madrid. Más tarde fue profesor en la Escuela de Dibujo y Pintura de Badajoz. Especializado en la pintura de historia y de temas religiosos, practicó igualmente el retrato, y concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881 con nueve obras. Destaca asimismo «su labor dificilísima y constante […], pues gracias a ella muchos de sus discípulos se encuentran hoy con medios desahogados para vivir»​ como fundador y director de la Academia Municipal de Dibujo y Pintura (aprobada por el Ayuntamiento el 1 de mayo de 1876) y cuyas clases –gratuitas y nocturnas, dedicadas a jóvenes sin recursos económicos– continúa impartiendo hasta su repentina muerte la noche del 31 de marzo de 1906.

Como ya se ha mencionado anteriormente, la producción artística de Checa abarca una extensa variedad de temas entre los que se encuentran paisajes, marinas y alegorías, cuadros de flores (Lirios, 1904), obras religiosas (Santa Teresa, Virgen, Monje leyendo), retratos​ y autorretratos…, destacando sobre todo sus conocidas pinturas costumbristas, ejecutadas «con sentido crítico y fino anticlericalismo»,​ dentro siempre de un mismo lenguaje realista, calidad plástica y exquisito virtuosismo compositivo y cromático. Desde el punto de vista técnico, junto a los habituales óleos sobre lienzo, se hallan también algunas acuarelas como Soldado de los Tercios, Mujer con sombrilla, Mujer con cántaro, Caballero leyendo, Vista de pueblo, etc. Pero, sin duda, son sus bodegones, buena parte de los cuales se conservan en el MUBA, los que más han suscitado el interés de la crítica especializada, para quienes el autor está considerado como el artista que mejor recoge la tradición bodegonística española en Extremadura en el transcurso de los siglos XIX al XX.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes