Como cada año en estas fechas, Bodegas Barbadillo estrena por todo lo alto sus nuevas Reliquias, una edición limitada que invita a los consumidores a celebrar la Navidad con vinos de alta calidad, aquellos de mayor esas, cuyos orígenes datan de la primera mitad del siglo XIX. Se trata de una iniciativa que la empresa lleva a cabo anualmente con motivo de estas festividades tan señaladas. Cada año se embotellan un máximo de 80 botellas de cada uno de los vinos únicos que se mantienen en lugares recónditos de las bodegas, que han cumplido recientemente dos siglos en Sanlúcar de Barrameda. En esta ocasión son 80 de Amontillado, 80 de Palo Cortado, 80 de Oloroso y 16 de Pedro Ximénez.

Destaca el lanzamiento de sus nuevas etiquetas diseñadas por el calígrafo Goyo Valmorisco, lo que aporta un fuerte toque de originalidad y diferenciación al producto. La marca repite colaboración con el calígrafo que, al igual que el año pasado, decoró las etiquetas con todo detalle.

Desde el año pasado, la bodega sanluqueña a través de Armando Guerra, responsable de Descomunales Vinos Comunes (Alta Gama de Barbadillo), ha deconstruido las Reliquias, dando mayor importancia al vino con unas sencillas botellas jerezanas que quieren otorgar todo el protagonismo al contenido.