Rafael Benjumea (Sevilla, c. 1820/1825 – Madrid, 16 de marzo de 1888) fue un pintor español de historia, retratista de pequeño formato y de cuadros de temática costumbrista sevillana. Participó en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes hasta 1887. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Baile en una venta”, fechado en 1850.

Baile en una venta (1850), de Rafael Benjumea

Protegido como artista por el duque de Montpensier desde los inicios de sus estudios, para cuya familia realizó algunas obras. En 1845 asistía a la Escuela de Bellas Artes sevillana. En torno a 1848-1849, los duques de Montpensier se instalan en el Palacio de San Telmo en Sevilla, acogiéndose al mecenazgo de Don Antonio de Orleans al finalizar sus estudios, y efectuando obras donde se representaban acontecimientos protagonizados por la familia ducal. En 1850 participa en la Exposición de la Academia de San Fernando y es requerido como segundo pintor de Cámara de Isabel II. Dos de las composiciones efectuadas en este período, La presentación y el bautizo de la Infanta Isabel y La presentación y el bautizo de Alfonso XII le llevaron a recurrir a una querella contra la reina Isabel II en 1873 por no abonar esta la ejecución de las obras al artista. Finalmente, el pintor ganó el juicio contra la soberana. A pesar de ello, fue condecorado con el título de Caballero de la Real y distinguida de Carlos III y de la del Santo Sepulcro y nombrado Comendador de la Orden americana de Isabel la Católica.

Entre las obras pintadas durante el mecenazgo del duque de Montpensier se citan La presentación y El bautizo de Doña María Isabel de Orleans y Borbón, primogénita de los duques, ambas de 1849. Los escenarios en los que se representan los sucesos corresponden a la capilla y uno de los salones del Alcázar respectivamente, de los que hace una descripción detallada de los asistentes a las ceremonias empleando una técnica casi miniaturista. De su estancia en Madrid como segundo pintor de Cámara de la Reina Isabel II, pueden mencionarse El bautizo de la Infanta Isabel y El bautizo de Alfonso XII o Príncipe de Asturias. De las obras presentadas en las Exposiciones Nacionales entre 1856-1864, cabe mencionar Tres muchachos gitanos jugando a los naipes, que posteriormente regaló para una rifa iniciada con el objetivo de levantar un monumento en Sevilla en honor a Bartolomé Esteban Murillo, y El cadáver de un oficial muerto en la guerra de África, defendido de varias aves rapiña por su perro. En 1887 son enviados para su exhibición a la Exposición Nacional de ese mismo año tres óleos, La Eva del día, Retrato D.N.D.B. y La portada del baptisterio de la catedral de Sevilla y procesión de la Santa Cruz, y la acuarela A pillo, pillo y medio, escena de género. En la linea del costumbrismo andaluz citar por ejemplo: Baile en una venta (1850), Galanteo en un puesto de rosquillas de la Feria de Sevilla (1852) y En las afueras de Sevilla, todas ellas en el Museo Carmen Thyssen Málaga.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes