Guido Reni (Bolonia, 4 de noviembre de 1575-Bolonia, 18 de agosto de 1642) fue un pintor italiano perteneciente a la Escuela Boloñesa y famoso del clasicismo romano-boloñés. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Baco bebiendo”, fechado en 1600.

bacchus

Durante mucho tiempo se pensó (por un error de transcripción) que Reni nació en Calvenzano di Vergato, cerca de Bolonia, pero en realidad nació en la misma Bolonia, en un edificio ahora conocido como Palazzo Ariosti. Sus padres fueron Danieli Reni, músico, y Ginevra de’ Pozzi. A los nueve años, entró como aprendiz en el taller boloñés de Denys Calvaert. Poco después, se le unieron en tal taller Albani y Domenichino. Puede que también haya tenido un periodo de aprendizaje con un pintor llamado Ferrantini. Cuando Reni tenía unos veinte años de edad, los tres discípulos de Calvaert se marcharon a un taller rival por entonces emergente, llamado Accademia degli Incamminati (Academia de los «recién embarcados» o progresivos), dirigida por Lodovico Carracci. Formaron el núcleo de la prolífica y exitosa Escuela de pintores boloñeses que siguieron a Annibale Carracci a Roma. Como muchos otros pintores boloñeses, la pintura de Reni era de estilo temático y ecléctico.

A finales de 1601, Reni y Albani se habían trasladado a Roma​ para trabajar en los equipos a las órdenes de Annibale Carracci en decoraciones al fresco del Palacio Farnesio. Durante el período 1601-1604, su principal mecenas fue el cardenal Sfondrato. Para los años 1604-1605, recibió un encargo independiente para un retablo que se colocaría en la Basílica de San Pedro de la Crucifixión de San Pedro. Después de un breve viaje a Bolonia, regresó a Roma para convertirse en uno de los primeros pintores durante el papado de Paulo V (Borghese). Desde los años 1607-1614, fue uno de los pintores protegidos por los Borghese. Se considera que su obra maestra es el techo pintado al fresco por Reni de la gran sala central del palacio del jardín, llamado Casino dell’Aurora y que se ubica en terrenos del Palazzo Pallavicini-Rospigliosi. El casino fue, en origen, un pabellón encargado por el cardenal Scipione Borghese;​ la porción posterior queda da a la Plaza Montecavallo y al Palacio del Quirinal.​ El gran fresco se encuentra enmarcado in quadri riportati y representa a Apolo en su carro precedido por la Aurora trae la luz a este mundo. La obra es contenida en su clasicismo, copiando poses de sarcófagos romanos, y mostrando mucha más simplicidad y contención que el bullicioso Triunfo de Baco y Ariadna de Carracci​ del Palacio Farnesio. Reni en esta pintura se aproxima más a la línea severa y grave de pintores como Cavaliere d’Arpino, Lanfranco, y Albani y su «Escuela» de pintura mítico-histórica, y menos con los frescos más populosos característicos de Pietro da Cortona. Poca concesión hay a la perspectiva, y el estilo de un colorido vibrante es antitético al tenebrismo de los caravagistas. Se ha comprobado que le pagaron 247 scudi y 54 baiocchi al acabarlo el 24 de septiembre de 1616. También pintó al fresco la Capilla Paolina en Santa Maria Maggiore de Roma, así como las alas Aldobrandini del Palacio Apostólico Vaticano. Según el rumor, la capilla pontificia de Montecavallo (Capilla de la Anunciación) fue asignada a Reni para que la pintase. Sin embargo, debido a que sintió que los ministros le pagaban poco, el artista se marchó de Roma para ir a Bolonia, dejando el papel de artista preemitente en Roma a Domenichino.

Cultivador (y uno de los protagonistas) del Clasicismo implantado en Bolonia por los Carracci, Reni prolongó el esplendor de dicho centro artístico por tres décadas más, e influyó en muchos maestros como Giovanni Lanfranco y Guercino, a quien llegó a acusar de plagio. Sus temas son principalmente bíblicos y mitológicos. Pintó pocos retratos; los del papa Sixto V, y el cardenal Bernardino Spada, y la llamada Beatrice Cenci están entre los más destacados. La identidad del retrato Cenci es muy dudosa, puesto que Beatrice Cenci fue ejecutada en Roma antes incluso de que Reni fuera a vivir allí, de manera que no pudo posar para el retrato. Se le atribuyen muchos aguafuertes, algunos basados en sus propios cuadros, y algunos otros de maestros distintos. Son animados, con un estilo ligero de líneas y puntos delicados. La técnica de Reni se usó por la escuela boloñesa y era todavía el estándar de los impresores italianos de su época.

Reni dio forma a un clasicismo “accesible” o de fácil conexión emotiva, que transmitía emociones mediante miradas de arrobo. Sus medias figuras de Cleopatra suicidándose y santos en trance o agonía fueron muy demandadas en el siglo xviii, incidiendo en el estilo neoclásico. Posteriormente, pasó de moda como toda la pintura boloñesa de la época, aunque ha recobrado estima gracias a exposiciones, desde mediados del siglo xx. Autor admirado en la España del xviii, cuenta con buena presencia en el Museo del Prado, que posee entre otras pinturas una versión de su Hipómenes y Atalanta (considerada mejor que la del Museo de Capodimonte), San Sebastián, Muchacha con una rosa y La Virgen de la silla. El Louvre contiene veinte de sus cuadros, la National Gallery de Londres siete, de los cuales el más interesante es una pequeña Coronación de la Virgen, pintada sobre cobre y que data probablemente de fecha anterior a la marcha del pintor a Roma.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes