Edvard Munch /ˈɛdvɑ:ʈ mʉŋk/ (Løten, 12 de diciembre de 1863-Skøyen, 23 de enero de 1944) fue un pintor y grabador noruego. Sus evocativas obras sobre la angustia influyeron profundamente en el expresionismo alemán de comienzos del siglo XX. Ya lo hemos hablado en esta sección en más de una ocasión: su obra no fue ajena al vino. Esto también lo podemos comprobar en “Around the Drinking Table”, sin datación precisa entre 1927 y 1930.

Around the Drinking Table (1927-1930), de Edvard Munch

El pintor decía de sí mismo que, del mismo modo que Leonardo da Vinci había estudiado la anatomía humana y diseccionado cuerpos, él intentaba diseccionar almas. Por ello, los temas más frecuentes en su obra fueron los relacionados con los sentimientos y las tragedias humanas, como la soledad (Melancolía), la angustia (El grito, tal vez su mejor obra), la muerte (Muerte de un bohemio) y el erotismo (Amantes, El beso). Se le considera precursor del expresionismo, por la fuerte expresividad de los rostros y las actitudes de sus figuras, además del mejor pintor noruego de todos los tiempos.

La obra de Edvard Munch se caracteriza por un sentido trágico de la vida y de la muerte, propio de toda la literatura escandinava de Henrik Ibsen a August Strindberg. A pesar de que sus primeras pinturas recibieron la influencia de los impresionistas, pues conoció bien la obra de Gauguin y Van Gogh, en seguida se inclinó por la idea de plasmar los sentimientos, por exteriorizar las sensaciones de angustia y soledad del ser humano. Su etapa de madurez está impregnada de ese “sentimiento trágico” que tanto caracterizó a los románticos, pero extraído del contexto propio del Romanticismo y llevado a sus últimas consecuencias, otorgándole un valor “absoluto”, como algo de lo que el hombre no se puede liberar.

En la pintura de Munch aparece el rostro del mundo alimentado por esas fuerzas desconocidas que forman parte también de la condición humana. Su ambicioso proyecto titulado El friso de la vida (1893-1918), al que pertenecen sin duda sus cuadros más representativos, refleja los sentimientos y las obsesiones humanas. Veintidós de esas pinturas fueron expuestas, en 1902, en la muestra del grupo berlinés Sezession. La mayoría de ellas refleja la desilusión del fin de siglo y la imagen del hombre como víctima. Tuvo una mala época como pintor, pues el gobierno nacionalsocialista confiscó 82 cuadros suyos de los museos alemanes. Sus pinturas fueron consideradas como “degeneradas”. La mayoría de sus cuadros plasmaban la muerte o temas que en aquella época resultaban muy polémicos.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes