Felipe Checa fue un pintor y escritor (ocasional) español, conocido sobre todo por el acendrado virtuosismo compositivo y cromático de sus bodegones, cuadros de flores, paisajes o escenas costumbristas, en las que a menudo retrató sin crudeza ciertos hábitos poco edificantes de una parte del clero de finales del siglo XIX. Su obra no es ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Aprovechar la ocasión”, fechado en 1896.

Aprovechar_la_ocasión

La mayoría de sus obras se conservan en la actualidad en el Museo Provincial de Bellas Artes (MUBA), cuantificables en más de un centenar, de la capital pacense. Sobresalen en este sentido Monje leyendo (1880), Aprovechar la ocasión (1896), Uvas y cobre (1897), La visita del vicario o (dentro ya de la pintura de historia de la época) El testamento de Isabel la Católica (copia del de Eduardo Rosales) o Felipe II recibe a Luis de Morales (s/f. Óleo sobre lienzo, 163 x 216 cm).

La producción artística de Checa abarca una extensa variedad de temas entre los que se encuentran paisajes, marinas y alegorías, cuadros de flores (Lirios, 1904), obras religiosas (Santa Teresa, Virgen, Monje leyendo), retratos​ y autorretratos…,​ si bien merecen especial mención sus conocidas pinturas costumbristas, ejecutadas «con sentido crítico y fino anticlericalismo», dentro siempre de un mismo lenguaje realista, calidad plástica y exquisito virtuosismo compositivo y cromático. Desde el punto de vista técnico, junto a los habituales óleos sobre lienzo, se hallan también algunas acuarelas como Soldado de los Tercios, Mujer con sombrilla, Mujer con cántaro, Caballero leyendo, Vista de pueblo, etc. Pero, sin duda, son sus bodegones, buena parte de los cuales se conservan en el MUBA, los que más han suscitado el interés de la crítica especializada, para quienes el autor está considerado como el artista que mejor recoge la tradición bodegonística española en Extremadura en el transcurso de los siglos XIX al XX. De su estudio, el profesor Hernández Nieves deduce las siguientes características: Sus elementos preferidos son las frutas (uvas, higos, melones, sandías, ciruelas…) y las vasijas de cobre. El cristal aparece en ocasiones en fruteros, platos, licoreras… Las carnes y los pescados (casi siempre carpas) son excepcionales. Los diferentes objetos aparecen muy cerca del espectador, sobre una mesa, con un punto de vista ligeramente alto y un fondo neutro. Salvo el del Bodegón del jarrón de Talavera, su formato es apaisado. No se observa un excesivo desvelo por la simetría –ni un desorden absoluto–, pudiendo hablarse más bien de una cierta «disposición calculada». El esmerado dibujo, el color natural y calidades de los distintos objetos representados dotan a estas piezas de un fuerte realismo, lo que favorece activamente el acertado tratamiento de la luz, lateral proveniente del lado izquierdo.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes