Charles-François Hutin fue un escultor, grabador y pintor francés. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en “Aldeano sajón acarreando un barril”, creación fechada hacia 1756.

Charles-François, hijo de François Hutin, nació en el seno de una familia de artistas y sus dos hermanos, Pierre-Jules y Jean-Baptiste, fueron pintor y escultor respectivamente. Charles-François fue un artista que abordó varias disciplinas. Aprendió el oficio de pintor con François Lemoyne y escultura con Sébastien Slodtz, profesor de la Academia de Francia en Roma, adonde viajó con su padre en 1735, siendo Jean-François de Troy director de la institución. Volvió en 1742, y un par de años después fue nombrado miembro de la Academia Real por sus méritos de escultor, obteniendo el pleno derecho en 1747 con una pieza de admisión titulada “Charon” (Musée du Louvre, París), de estilo y concepto rococó, pero que demuestra la asimilación de la obra de Gian Lorenzo Bernini. Hutin viajó junto con su hermano Pierre-Jules en 1748 a Dresde, por invitación de Augusto III, rey de Polonia y elector de Sajonia. A pesar de su cargo -el soberano lo nombró primer escultor-, participó junto con otros grabadores franceses de renombre en el proyecto de reproducir al grabado las obras que forman parte de la colección real del soberano sajón. La empresa artística terminaría publicándose en dos tomos en 1753 y 1757 como “Recueil d’estampes d’après les plus célèbres tableaux de la Galerie Royale de Dresde”.

En 1762, Hutin sucedió a su tío Louis de Silvestre en el cargo de director de la Academia de Dresde y satisfizo muchos encargos públicos tanto de carácter profano como religioso; realizó composiciones de historia y otras religiosas que decoran iglesias con pintura al fresco. En la capital de Sajonia, donde pasaría el resto de su vida, Hutin empezó a ejecutar múltiples obras con escenas de género inspiradas en el mundo popular de Sajonia. Las dos obras que guarda el Museo del Prado y que forman pareja fueron probablemente un regalo del soberano sajón a su hija, la reina María Amalia, esposa de Carlos VII de Borbón, rey de Nápoles y más tarde rey de España con el nombre de Carlos III

En la obra que nos ocupa, “Hutin llevó a cabo multiples obras con temas de género, inspirados en el mundo popular de Sajonia; en este apartado se inscribe en la corriente exótica dieciochesca del arte francés que revela los detalles más peculiares de los rincones más apartados de Europa, cuando la moda se dirigía a sustituir las omnipresentes chinoiseries por las turqueries y por otras fantasías o narraciones de origen vagamente étnico y popular. Tanto esta obra como su pareja, son un claro ejemplo de aquellas tendencias. Poseen gracia e imaginación revelando, con un sentido directo y concreto, aspectos del ambiente cotidiano sajón del momento”, según texto extractado de Luna, J. J.: Pintura europea del siglo XVIII, Guía. p. 58.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes